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Tuesday, December 8, 2015

Luchando por lo obvio

Básicamente, nuestro trabajo se divide en dos partes igual de importantes. El trabajo duro, por decirlo así, es decir, la construcción de las carpas solares para las productoras; y el trabajo intelectual, donde juntos, trabajamos preparando talleres sobre temas pertinentes a nuestro proyecto, como ser: género, reciclaje y comercialización.

Los días de construcción, que son la mayoría, nos encontramos todos temprano, para dirigirnos a ciertas zonas alejadas de la ciudad de El Alto. El viaje es largo y cuando llegamos, trabajamos casi sin descanso por unas cuantas horas, almorzamos todos juntos y luego, continuamos nuestra jornada unas horas más, para retornar a nuestras casas. Llegamos a nuestras casas totalmente agotados, pero satisfechos, pues es tan reconfortante y hermoso sentir el cansancio corporal producto de un trabajo bien hecho.
La mejor parte es cuando vemos cuanto avanzamos hora tras hora y que el resultado de nuestro es esfuerzo es cuantificable al final de cada jornada. Nuestra gratificación llega de inmediato, al ver los rostros de nuestras productoras cuando se despiden con una sonrisa llena de agradecimiento, al momento de marcharnos, por la tarde.

 El trabajo en equipo es esencial, pues todos somos necesarios. Trabajar con gente como la gente con la cual me ha tocado trabajar, ha hecho que el trabajo más duro y pesado, se torne divertido y hermoso, pues me hicieron disfrutar cada segundo. Aun cuando en el árido clima de El Alto, comenzaba a llover o granizar, o el sol y el calor nos quemaba la piel, todo hacia que valga la pena seguir trabajando.



El trabajo que realizamos en la oficina consistía principalmente en diseñar talleres para impartirlos a las mujeres productoras con las que trabajamos. Muchas de estas mujeres, si no es la mayoría, no tienen fácil acceso a información sobre sus derechos o sobre  los tipos de anticoncepción o incluso, a veces, su propia formación cultural les impide considerarse como realmente son, fuertes, capaces y hermosas. Esto es lo que nosotros necesitábamos tratar de mostrarles. No puedo decir que cambiamos la vida de  todas las mujeres o que todas las mujeres estaban dispuestas a escuchar estos temas y aceptarlos, pero si hubo quienes hicieron que todo valga la pena. Algo que debemos aceptar es que las cosas no cambian así de fácil o así de rápido. Se necesita más tiempo, pero un granito de arena hace la diferencia y creo que todos nosotros pusimos nuestro granito.
Finalmente debo decir que ser parte de este proyecto, trabajar con el Servicio Británico y todo lo que esto implica (conocer tan maravillosa gente, mejorar mi conocimiento del idioma ingles y la gratificación del trabajo de voluntariado) ha sido una de las mejores cosas que me pudo pasar en la vida hasta hoy.

Fin.

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