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Wednesday, November 26, 2014

El desarrollo de la cohesión en APU...


Estaba inmediatamente feliz de que me pusieran en el equipo de Agricultura Urbana, ya que el proyecto logra un buen equilibrio entre el trabajo practico con familias en El Alto, tanto como ofrecer un aspecto más de trabajo de la oficina, lo cual se enfoca en comercialización y nutrición. Nuestro socio, FOCAPACI, ayuda a mujeres de El Alto a encontrar maneras de cultivar vegetales en casa y venderlos a precios justos. Esto proporciona tanto una fuente de nutrición como ingreso para las mujeres y sus familias. Para alcanzar este objetivo, trabajamos con una organización que se llama APU, el cual esta conformado por tres grupos distintos: APRODAMH, Buena Amistad y APAUA.

No obstante, pronto se notó  que había una verdadera falta de cohesión entre los diferentes individuos y grupos en APU. Cuando estábamos trabajando en El Alto, a veces sentíamos que estuviéramos trabajando con familias individuales, en aislamiento total  una de la otra. Hicimos entrevistas con las mujeres, y a menudo no estaban seguras de los aspectos específicos del proyecto y muy pocas veces se reunían con los otros miembros de la asociación. De hecho, trabajar aislados es justo lo contrario a los objetivos de nuestro socio, el cual tiene ideales más sostenibles. Para que este proyecto sea sostenible es necesario que las mujeres que ya cultivan hortalizas puedan animar a otros miembros de su comunidad a usar su tierra en casa para cultivar también, pero ahora mismo parece que esto no ocurre.


Había por lo tanto una verdadera necesidad de reavivar de nuevo el fuego de cohesión y fortalecer el concepto de proyecto comunitario. Evidentemente necesitamos encontrar maneras de juntar a la gente. Por último, tuvimos la idea de lograr esto a través de talleres.

El primer factor que influyó esta decisión fue una reunión con Marina, activista para los derechos de la mujer, quien coordina varios grupos comunitarios en El Alto. Habló apasionadamente con nosotros sobre la baja autoestima de la mujer y la necesidad de empoderar a las mujeres en Bolivia. Esto nos llevó a creer que talleres sobre los derechos de la mujer y equidad de genero sería una buena manera de animar a las mujeres a trabajar juntas en forma cooperativa, y además cuestionar los estereotipos de género.

El segundo factor que nos empuja más hacia la idea de los talleres fue una reunión de comercialización que se realizó con las líderes de APRODAMH,  APAUA y Buena Amistad. Esta fue la primera vez que tuvimos representantes de cada grupo en un solo lugar - y nos dejó pensando que teníamos que crear más oportunidades para todas/os para reunirse y discutir ideas. Todos los miembros presentes en la reunión parecían muy entusiasmados por la idea de los talleres, específicamente en los derechos de la mujer, y dijeron que muchas de las productoras probablemente estarían gustosas de unirse.



Una vez que habíamos decidido que queríamos planificar estos talleres y nuestro proyecto socio estaba dispuesto a darnos el espacio para esto, todo lo demás fue muy rápido. Durante la próxima semana recibimos varias llamadas de diferentes grupos que expresaban su interés y establecían fechas para una serie de talleres. Fuimos muy preparadas con un conjunto de actividades muy básicas para nuestro primer taller con APRODAMH  como no estábamos seguros de los niveles de conciencia y la alfabetización. Justo antes de salir de la oficina, Edel explicó que debemos en primer lugar realizar una línea base y que era vital para preguntar a las mujeres lo que sabían desde el principio. Y asi fue que teníamos una línea de base para comparar con una fecha posterior. Nos asustamos un poco; ya que no habíamos planeado para esto, y preocupado de que podría ser demasiado pedir directamente de sus conocimientos.

Cuando llegamos a nuestro primer taller, había 12 mujeres y 1 hombre. Comenzamos con nuestra actividad para romper el hielo. Esto implicó que cada persona debía  presentarse  declarando sus razones para estar en la organización. La persona que habla tiene la pelota de lana y luego lo tira a la siguiente persona, mientras mantiene un pedazo de la lana consigo. El objetivo es que el ovillo de lana formara una red representativa al final de la actividad.



Seguimos esto con nuestro diagnostico, preguntando dos cosas: ¿Qué son derechos humanos? Y ¿Qué es la equidad de género? Aunque la conversación fue dominada por un hombre y dos o tres mujeres, pareció que el grupo sabía más de lo que habíamos esperado. Los que hablaban tenían un buen conocimiento de los roles de género y la equidad. Esto hizo que algunos de nuestras actividades previstas fueran redundantes, ya que temíamos subestimarlos. Fundamentalmente, esto nos demostró la importancia de siempre hacer un diagnóstico antes de empezar un nuevo taller.

Repetimos este taller con Buena Amistad la siguiente semana, modificando algunas actividades según nuestra experiencia del anterior taller. Por ejemplo, después del diagnóstico y de la discusión, decidimos dar definiciones claras del género y los derechos humanos. Esta sesión era muy diferente, ya que las/os productoras/es de esta asociación era un grupo de amigos  que compartían más abiertamente sus experiencias acerca la discriminación. Acabamos el taller con una actividad para enfrentar la autoestima de las y el participante, donde  leimos en voz alta una historia corta. Luego  cada persona encendió un fósforo y tenía que decir cosas que le gustaba sobre si mismo antes de que se quemara. La actividad fue muy reveladora sobre la autoestima de las mujeres, ya que varios lo encontraron muy difícil pensar en características que les gustaban de sus personalidades. 




A partir de estos dos talleres de diagnóstico, surgió  que sería mejor separar diferentes temas, por ejemplo, la planificación de un taller sobre género, uno sobre derechos humanos, uno en la nutrición y otro en la comercialización. Fuimos en completar un taller de género donde las preocupaciones de las mujeres sobre el trabajo no remunerado salieron a la superficie. Las mujeres estaban preocupadas por el hecho de que, si bien el trabajo de los hombres casi siempre se paga, el trabajo doméstico de las mujeres a menudo no es remunerado y generalmente usado para la subsistencia, en lugar de un ingreso. Esto tiene vínculos interesantes con nuestro proyecto socio Focapaci en su conjunto, quien ayuda a las mujeres en el cultivo de productos tanto para la subsistencia e ingresos.


En general, aunque esto es sólo el principio, los talleres han tenido mucho éxito hasta ahora y los he percibido como la parte más emocionante del proyecto. En lugar de trabajar con las familias en el aislamiento, espero que estos talleres puedan contribuir al desarrollo sostenible a largo plazo. Muchas mujeres querían consejos más específicos, por ejemplo, donde pueden acceder a la salud y el asesoramiento jurídico. Si bien somos conscientes de que no podemos estar en la mejor posición para responder a estas preguntas más específicas, somos capaces de hacer un poco de investigación antes de cada sesión - y, sobre todo, esperamos poder ofrecer un espacio comunitario para APU para reunirse a debatir y ayudar a responder los problemas de los participantes.

Escrito por Nandini Archer

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